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lunes, 19 de noviembre de 2012

Bye Bye India...

Tras más de cuatro meses en India toca decir adiós. He reunido algunas de las caras que me han acompañado durante esta gigantesca etapa del viaje, personas que fueron anónimas y a las que ahora puedo llamar amigos, que sufrieron y disfrutaron conmigo las situaciones más rocambolescas. Dedico éste último post indio a todos ellos, un abrazo compañeros.


Estudios Narayan, el Bollywood bengalí




Con el incombustible Teo Mateo y Shira



Los anteriormente mencionados más Raja y el He-man eslavo



¿De qué iba la peli? Ni idea...



El  maestro y la Diva


Shira con mi hija adoptiva


Emi Otake



El día que nos metimos en el tren con las Monas

Gopal's Planet

La preciosa  hija de Raja


Modern Family


Cricket delante del Modern


Sesión de peluquería con Wang-Wang


Sourish y el lunghi Baba

Malena, y Estefania con un zombi indio


Shueri


¡Empieza la Puja!


Durga...


Interior de uno de los templos de tela


Diosa acuosa


Lámpara


Belleza destructora


Durga y sus acólitos


El lingam de Shiva


Con Nico "Enfield" y mi adorable Sweety


Si, vacas en la playa. Bienvenidos a Goa


Anjuna beach


El pequeño Bon


Con Niko "Eastenders" y nuestra didi hebrea


Sayonara India!!!



Fotografías de la Puja cortesía de Sourish Guha.

martes, 6 de noviembre de 2012

Pormenores y demás


Os contaré lo que pasó.

Al regresar de mi viaje por Nepal me encontré con el rocambolesco escenario que referiré a continuación. El oficial de Costums que durante tanto y tanto tiempo fue para mí cómo una piedra en el zapato, se metamorfoseó en una especie de aliado inesperado, ofreciéndose a darme una garantía bancaria por dos veces el valor, naturalmente relativo, de la moto. 


Costums Kolkata. Vista desde la “Oficina”
                  
El giro kafkiano de la situación no dejó de sorprenderme; Por lo visto les parecía una lástima que después de tres meses y medio de inquebrantable voluntad de hierro, de todo el trabajo que habíamos llevado a cabo con Gautam, me marchara de ese modo. No me dejaban rendirme, no podía soltar aquello que ya no me interesaba, en lo que ya no creía. Contrariado decidí darle a mi amada Roxana una última posibilidad. No en vano había jurado no abandonarla, no dejarla en manos infieles que no supieran amarla, que no la acariciaran con sutileza, que no la trataran como a un simple animal de carga. Roxana se había convertido para mi en una especie de Bucéfalo mecánico, un équido de cuatro tiempos que me había acompañado sentimentalmente durante gran parte del viaje.


La “Oficina” donde he pasado más de cuatro meses
           

Con Gautam, chai and biscuits
                            
El aval bancario fue suficiente para conseguir la firma del High Commissioner Chief de Calcuta. Me lo comunicaron al cabo de dos días. ¡Lo había logrado! ¡Después de cuatro largos y delirantes meses había conseguido sortear la necesidad del Carnet de Passage para reunirme con mi amada! No me lo podía creer... ¡¡¡Hai!!! El grito de victoria de los samurais resonaba de nuevo en mi interior.



“Presidente, vicepresidente” y Gautam
                    
Sin embargo no iba a ser esta una victoria que careciera del lado amargo. Era miércoles, quedaban algunas gestiones por hacer y nos hallábamos demasiado cerca del Durga Puja. Si no conseguía atar esos pequeños detalles antes del fin de semana, gran parte de la ciudad quedaría paralizada durante nueve días. Demasiados para mi. Calculaba que poner la moto a punto y prepararlo todo me iba a llevar un par de días y necesitaba al menos otros cuatro par llegar a Delhi, teniendo en cuenta una media de 300 kilómetros por jornada lo que en India puede llevarte de seis a siete horas, probablemente en una de las conducciones más arriesgadas que existen. Una vez en la capital embarcar la moto y tramitar la visa iraní conlleva de quince a veinte días más. Y mi visado indio exhalaba sus últimos suspiros...

Desafortunadamente no fue suficiente, no me voy a extender en ello. Cualquiera que haya experimentado levemente la burocracia india sabrá el porqué. Y de alguna manera volví a enfadarme. Habíamos ganado y sin embargo la moto y todo el equipaje se quedaban allí.

Pero el enfado duró poco. La victoria técnica y moral eran suficientes, mi capacidad de resistencia se había fortalecido y me sentía de nuevo muy ligado al espíritu del bushido. Puedes ganar o perder, incluso las dos cosas pero lo importante es la resistencia que muestras en la batalla. Esa guerra había terminado para mi, energéticamente me encontraba agotado, vacío e incomprensiblemente relajado.

No me quedaba más que disfrutar de la Puja, gozar del mayor festival de Bengala en esta ciudad que ya es medio mía, que amo, aunque cueste creerlo, que me ha regalado uno de los capítulos más interesantes de mi vida. Si queridos amigos, después de todo lo sucedido me reconcilié con India y sus extrañas y variopintas costumbres.


Adiós Calcuta...
                                          

lunes, 17 de septiembre de 2012

Orissa

Sucedió en Puri, en el estado de Orissa. Lugar dónde los bengalíes suelen ir a flirtear con el mar de Andaman, con esa costa de la que viven tan alejados, como la gran mayoría de los indios y en la que se contentan con caminar y acaso remojar sus pies en los retazos de playa que no han quedado invadidos por las aldeas de pescadores. Puri y Orissa son lugares sagrados, plagados de templos, de gentes de todas las religiones que se entregan a las formas más dispares de meditación y oración. Algunos por ejemplo adoran a Shiva, y rezan a la deidad tomando a diario el bhang lassi, batido realizado a base de marihuana, especies y yogur. Después hacen sus abluciones, bendicen esa tierra que cultivan y se dan por entero al apacible trabajo de prepararla.. El resto del día lo pasan fumando xilums y bong's con la mirada perdida en algún lugar dónde parece residir la felicidad. Orissa es el único lugar de India donde se puede adquirir ganja en las tiendas del gobierno. Allí, envuelto por la calma y la hospitalidad de Tula y su “hermano” y jefe, con las ideas más claras por la refrescante brisa marina, surgió por primera vez la idea de la bicicleta. Habíamos pensado alquilar una moto para visitar el templo de Konarak pero la misión resultó imposible, al ser tres y sólo disponer de un carnet. Así que nos decantamos por el pedaleo.


Escogiendo las bicicletas


Por 30 Rupias alquilamos unas estupendas y también arcaicas bicis indias con las cuales recorrimos el litoral de Orissa. En principio era un paseo que al final se alargó durante todo el día, completando más de una veintena de kilómetros. En mi fuero interno sabía, quería probarme, a mi, a esas antiguas y baratas bicicletas con las que quizás me viera forzado a continuar mi viaje. 



No sé si podré volver a casa en un chisme como este...


Disfrazada de excursión transcurrió la prueba, en la que tanto yo cómo mis acompañantes nos sentimos cómodos, libres, independientes... 



Malena en su escapada por liderar el pelotón


A velocidad de crucero


Ascensión del primer puerto de montaña


Pasando al equipo rival


Estefanía buscando a Pancho


Manglares de Orissa


Llenos de barro y el mar que se resiste a aparecer



Al final un merecido y reparador baño


Las impresiones fueron positivas, aunque evidentemente habrá que introducir alguna modificación en la bicicleta. Para empezar podría decir que el asiento es extremadamente duro, y que al llegar a casa por la noche mi culo sangraba por otro agujero recién hecho. También el manillar requiere de algún ajuste, para no acabar con las manos destrozadas. Por lo demás me encontré muy cómodo y tengo que decir que desde ese día albergo la secreta esperanza de que no me den la moto para empezar a preparar toda la aventura de la bici. La decisión está tomada, Bangkok-Barcelona continuará su camino sobre dos ruedas sea como sea.
Una vez tomada la decisión me dedico a relajarme y a disfrutar de la ciudad con Malena y Estefanía.

Nos llegamos a la playa, dónde descubrimos los poblados, como todo en este país con tremendos claros oscuros. Los niños allí no pasan hambre. Las barcas llegan rebosantes de pescado fresco a diario, y la subasta empieza en la misma orilla. Todo parecería utópico si esas gentes, “uneducated” como nos cuenta el gerente del hotel no usaran la playa de retrete y de basurero.


El poblado de la playa


Esperando a los pescadores


Después de faenar


¡Gulas!
  



A pesar de eso gozamos de los niños y su compañía. Jugamos con ellos, les enseño algunos pases de karate y recibimos como compensación  sus maravillosas sonrisas. 



Baño con mis alumnos


Rodeados de lugareños

  
Durante los días siguientes pasamos gran parte de la tardes en su poblado mientras meditamos dejar lo de la moto para más adelante.




Jonhy & Cash


La princesa de la Ribera



El señorito


Regañina


Mascarón de proa


Buscando un lugar en la foto


Campeona de salto


Micky & Rourke



Despedida


La animada vida nocturna de Puri


Por las noches tomamos unas cervezas con la gente de los alrededores, que como siempre rebosan hospitalidad y simpatía, ofreciéndonos su amistad desinteresada.

Lamentablemente, el tema del dengue introducirá una nueva variable, una demora más en el calendario del proyecto. El día después de partir Estefanía amanezco cómo si me hubieran dado una paliza monumental. Al final cedo a las súplicas de Malena  y Tula y acudo a un hospital cercano, donde confirman que...  mi temperatura es muy alta.


Confesando mis pecados, por si acaso...


Regresamos a Calcuta, dónde al cabo de unos días el pronóstico se hace realidad y a lo largo de las dos semanas siguientes no puedo preocuparme más que de restablecerme por completo. Me acuerdo mucho de Manu y Robert, dos amigos alemanes que pasaron el dengue en Koh Tao y de cómo consiguieron superarlo, a base de agua, minerales y mucha fruta.  

Al final Malena, que me ha cuidado con todo su amor, también tiene que partir. La echaré de menos, aunque cada vez me resulta más fácil quedarme con lo positivo, con las cosas bellas que cada persona con la que me cruzo en el camino aportan a mi existencia, va a dejar un pequeño hueco que espero rellenar con todos los ingredientes secretos que ha ido mostrándome durante estas semanas de convivencia.   

¡Un abrazo querida guerrera!


Fotografías cortesía de Malena Fleitas Hernandez